¿GEODAS O DRUSAS? QUÉ SON, CÓMO SE FORMAN Y CUÁLES SON SUS DIFERENCIAS

Una drusa de amatista procedente de Artigas, Uruguay, una de las localidades más apreciadas entre los coleccionistas

Las geodas son una de las formaciones que más interés suscita entre los coleccionistas de minerales y rocas, y uno de los artículos por los que más preguntan en nuestra tienda GEO ROOM minerales en Madrid

Sin embargo, muchas veces confundimos «geoda» con «drusa«, y lo que buscamos en realidad es esta última. ¿Quieres saber la diferencia entre ambas y cómo se forman en un proceso que puede durar millones de años? ¡Sigue leyendo!

«GOTITA A GOTITA»: LA FORMACIÓN DE LAS GEODAS.

Las geodas son rocas de forma más o menos redondeada, que están huecas por dentro, encontrándose esa cavidad cubierta de cristales. Podemos encontrar geodas «forradas» de cristales de muchos minerales diferentes (barita, celestina, calcita, aragonito, esfalerita, amatista y otras variedades de cuarzo, etc.) dependiendo de los iones que contenga la solución que dará lugar a los minerales en el interior de la geoda. Las geodas se forman tanto en rocas volcánicas como sedimentarias.

Geodas completas (dos mitades) de ágata/calcedonia, procedentes de Brasil

EN ROCAS VOLCÁNICAS

En el caso de las rocas volcánicas, como ocurre con las típicas geodas brasileñas y uruguayas (sí, esas que nos vienen a la mente cuando pensamos en geodas), las rocas basálticas que luego se convertirán en geodas están huecas como resultado del proceso volcánico, en el que pueden quedar burbujas de gas atrapadas. Esos vacíos «petrificados» son el caldo de cultivo perfecto para la formación de cristales en su interior.

EN ROCAS SEDIMENTARIAS

Si se trata de rocas sedimentarias, como en los esquistos o dolomitas, el hueco puede formarse por descomposición de materia orgánica que se transforma en gas, o por la disolución del material del interior de la roca por fluidos.

Y ahora que ya tenemos una roca hueca, llega la segunda parte del proceso, en la que se van formando los cristales por deposición de los minerales que se encuentran en los fluidos que la atraviesan, gracias a cambios de temperatura y otras condiciones ambientales y químicas (ósmosis, cambios de presión, salinidad, etc.).

¿POR QUÉ LAS GEODAS PARECEN TENER DIFERENTES CAPAS, COMO UN PASTEL?

Este proceso del que hablamos en el apartado anterior puede durar miles de años, y como se dice coloquialmente «la vida da muchas vueltas». ¡Imagina la de vueltas que puede dar en miles de años! La primera capa del pastel de las geodas más típicas, suele estar compuesta por cuarzo (normalmente en una de sus formas microcristalinas, la calcedonia). Esta primera capa es la que permanece una vez que la erosión ha destruido la roca madre en la que se formó la geoda, ya que la calcedonia es muy dura y resistente. Cuando este proceso se repite, se generan nuevas capas (de ahí la apariencia bandeada de las ágatas, que no son sino muchas capas de calcedonia), hasta que llega la guinda del pastel, que son los cristales más grandes, brillantes (que son los que nos gustan) y a menudo de bonitos colores, como el morado de la amatista.

ENTONCES… ¿UNA DRUSA QUÉ ES?

La drusa es la superficie en la que se forman los cristales, por lo tanto se diferencia de la geoda en su forma: La geoda es una cavidad hueca con crecimiento cristalino, una «cuevecita», mientras que la drusa es una superficie plana. Una drusa de amatista, puede haber sido parte de una geoda más grande, pero sólo podemos llamar propiamente geodas a los nódulos huecos que una vez «abiertos» presentan esa estructura cristalina de la que hemos hablado en el apartado anterior.

Ahora ya sabes exactamente qué pedir cuando quieras comprar una geoda o una drusa en Madrid: ven a vernos a GEO ROOM, tu tienda de minerales. Estamos en Calle Bretón de los Herreros, 22 (Metro Ríos Rosas/Alonso Cano). También online.

EL ESCAPARATE DE MARZO EN GEO ROOM: NUESTROS FAVORITOS DEL MES

Marzo llegó a su fin, y con los aires primaverales toca cambiar de escaparate para darle la bienvenida al mes de abril con un montón de novedades.

Estos han sido nuestros favoritos:

  • Colgantes de «Jaspe Abejorro»: destacan sobre cualquier prenda, y se trata de una piedra ornamental (técnicamente no es un jaspe, aunque sea el nombre comercial que se le ha otorgado) muy original, compuesta por epidota, oropimente y azufre. Triunfan allá donde van.
  • Drusas de amatista de Artigas, Uruguay: nos encantan por su color morado saturado y sus preciosos cristales bien definidos.
  • Cuarzo rosa, de Brasil: esta belleza en bruto ha sido uno de los best sellers del mes, y viéndolos no hace falta explicar el porqué.
  • Colgantes de rodocrosita: la piedra nacional de Argentina ha sido otra de las protagonistas del mes, ¡y nos la habéis pedido más que nunca!
  • Azufre cristalizado, de la mina «El Desierto», Bolivia: No hay quien se resista a su intenso color amarillo y sus interesantísimos cristales. Hemos pillado a más de uno acercando la nariz al escaparate para comprobar si efectivamente el azufre huele tan mal como dicen, ¡qué mala fama tiene este precioso mineral!
  • Celestinas de Madagascar: otro clásico que nunca pasa de moda. Una buena geoda de celestina es algo que nunca sobra, y resuelve muchos de esos momentos de «¿qué le regalo?». Una celestina. Esa es la respuesta.
  • Labradoritas de Madagascar: la aurora boreal atrapada en piedra para que puedas observarla siempre que quieras, en diferentes tamaños y precios.
  • Turmalinas chorlo de Namibia: podemos encontrar turmalina negra en muchas partes del globo, pero la de Namibia suele mostrar preciosos cristales trigonales y un lustre vítreo excepcional.
  • Drusas de cuarzo cristal de roca de Brasil: muy transparentes y con los cristales perfectos, cuidadosamente seleccionadas.
  • Piritas cúbicas de Navajún, La Rioja: el cristal más perfecto que existe, una de las preguntas que más nos hacéis es «¿Esto sale así tal cual?». En efecto, la mina de Piritas de Navajún es única, y produce los ejemplares más hermosos de pirita cúbica del mundo.
  • Peces fósiles de Green River Formation, Wyoming, EE.UU.: No pueden faltar los fósiles. Estos peces del género Knightia tan bien preservados son perfectos para, por ejemplo, montar un cuadro original con el que decorar tu salón. No deben faltar en ninguna colección paleontológica que se precie.